LA CONQUISTA DE LOS POLOS-GESTION DE LA CRISIS

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Se buscan hombres, para un viaje duro,paga escasa, grandes fríos, largos meses en completa oscuridad, constantes peligros, improbable rescate, honor y reconocimiento en caso de éxito.

Ernest Shackleton. 4 Burlinton street

AVISO A EMPRENDEDORES Y EXPLORADORES:

Si administrar el exceso de recursos y beneficios con el fin de evitar el despilfarro, se convierte en innumerables ocasiones en tareas propias de sabio, la gestión de la crisis y la escasez han supuesto siempre para los consultores y asesores externos de empresas un desafío. Que las empresas no acaben sucumbiendo a la debacle financiera o económica, nos obliga hoy a mirar hacia atrás y analizar los errores y soluciones del pasado.

“El que no conoce la historia repetirá los errores pasados” y aunque los hechos nunca se repiten del mismo modo, el hombre de hoy padece de las mismas “enfermedades” que el hombre del Imperio Romano, el del Renacimiento o el de la era Industrial.

A comienzos del siglo XX la carrera por la conquista de los Polos se inicia con desafíos hasta inimaginables.

Las condiciones Climáticas , el terreno adverso y desconocido y la falta de recursos materiales adecuados se asemejan a los escenarios empresariales que estamos viviendo en estos tiempos.

El americano Peary, no sin controversias, alcanzaría el Polo Norte en 1909 y el noruego Amundsen el Polo Sur a finales de 1911, dando una lección magistral de eficiencia en los recursos y métodos empleados, aplicados a situaciones extremas . Durante años los dos exploradores vivieron con esquimales, seleccionaron adecuadamente El Conocimiento y mantuvieron su Visión con Misiones constantes de exploración sobre terrenos hasta entonces desconocidos.

Es muy probable que  cualquiera de nosotros caiga en el error de considerar que VISIÓN, MISIÓN Y CONOCIMIENTO son aspectos ajenos o superfluos en la dirección de un proyecto, tanto tenga carácter mercantil o carezca de ánimo de lucro.

En esas fechas otros exploradores igualmente conocidos, el comandante de la Royal Navy Falcon Scott y el marino mercante Ernest Shackleton pasaban también a la historia. Scott alcanza el Polo Sur 35 días después de Amundsen, falleciendo durante el regreso. Elevado a la categoría de leyenda en Reino Unido, desde la época de Nelson, Robert F. Scott con independencia de contar con todos los recursos proporcionados por la nación mas poderosa de la época, cometió graves errores.

Sin lugar a la menor duda los ingleses estaban forjados en la mejor escuela de navegantes de la época; eran duros, austeros, obstinados, metódicos, científicos y extremadamente fuertes a la hora de sufrir las inclemencias meteorológicas, pero hicieron caso omiso a quienes conocían realmente el medio extremo de las zonas polares, quienes realmente tenían el Conocimiento; los esquimales.

Scott y su equipo fallecieron casi con toda seguridad debido a las bajísimas temperaturas, la muerte de los ponys, los perros inadecuados, la ventisca, la nieve profunda encontrada en el glaciar, la muerte anticipada de su compañero Evans y el exceso de confianza en métodos inapropiados para la meta a alcanzar. Sacrificó la seguridad, antepuso la Gloria y el Honor cuando debió haber supuesto que el regreso sería espantoso, y aún así decidió proseguir.

Shackelton, que estuvo muy cerca de conseguir el polo sur en la expedición “Nimrod” de 1909, hizo lo contrario, antepuso la Seguridad de sus hombres al éxito de ser el primer hombre en el Polo Sur.

No se le puede tachar de falta de arrojo, volvería con el “Endurance”, partiendo el 1 de Agosto de 1914 desde Londres con el fin de atravesar la Antártida.

Todos conocemos la historia de supervivencia gracias a las magníficas fotografías de Frank Hurley. Aprisionados por los hielos, atravesaron el mar de Weddell y posteriormente se dirigieron a la isla Elefante donde quedaron aprisionados.

Desde allí, reconstruyó una barcaza y con cinco compañeros mas  en viaje por mar que posiblemente no tenga rival en la historia de la navegación extrema, alcanzó la isla de San Pedro, donde desde su puerto ballenero partió con el barco chileno Yelcho y rescató al resto de su tripulación el 30 de agosto de 1916.

Lección magistral de liderazgo, de conocimiento del medio, de arrojo, de generosidad, de anticipación a las dificultades, de ánimo infatigable. Indestructible al desaliento, maestro en los procedimientos.

En estos tiempos difíciles se siguen buscando hombres como los que seleccionó Shackleton. Aunque el escenario sea nuevo: la falta de liquidez, de credibilidad en clientes y proveedores, la inseguridad jurídica, “la desbandada” de las entidades financieras así como la falta de cualquier otro recurso que no esté a su vez demandando mas de lo que esté aportando, enfrenta a los empresarios a desafíos que no están descritos en los libros.

ACONSEJAMOS:

Racionalice sus recursos, reconozca y elimine aquellos que no le aporten beneficios, abandone los excesos. Utilice Herramientas y Programas de Gestión fiables, compruebe su rumbo continuamente, la veracidad de sus cuentas y la desviación sobre sus presupuestos. Mantenga la moral alta de su equipo personalmente. No le va a servir de nada echarle la culpa a la crisis mundial, como no le sirvió a Scott justificar su muerte a la ventisca.

Si considera que seguir creciendo es la única vía de escape, déjeme decirle que está equivocado; si no posee un Plan de Contingencias y sus beneficios no se traducen en “Cash”, difícilmente podrá hacer frente a lo que está cayendo.

Si aprovisionó reservas para estos tiempos lo tendrá mas fácil; si contó con medios ajenos tan desproporcionados como los tractores mecánicos de los ingleses  (entiéndase, financiación bancaria excedida) para seguir avanzando o creciendo, lo tiene extremadamente difícil. El crecimiento en la cifra de ventas debe de estar sujeto a otros principios tan invariables en el tiempo como La Solvencia, La capacidad para devolver los empréstitos y un continuado y cuidadísimo estudio del Umbral de Rentabilidad.

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